Revestimientos que vuelven al origen

Tanto en interiorismo público como de viviendas los últimos años han estado marcados por una cerámica neutra, en la que el minimalista y el estilo industrial han sido los predominantes. Esto unido al gran formato y a la cuasi desaparición de las juntas han supuesto un cambio de rumbo que se alejaba de la tradición cerámica, para explorar campos donde las superficies se han vuelto más sofisticadas. Materiales que, a pesar de moverse en paletas cromáticas neutras, marcan la personalidad del espacio. Pero toda tendencia tiene su contratendencia, y en los últimos años arquitectos e interioristas están explorando las posibilidades de la cerámica artesana y de pequeño formato como una vía para dar personalidad única a los espacios.

Así se vuelve a categorías de producto donde la cerámica adquiere una dimensión más decorativa, donde el color vuelve a tomar importancia y donde los modelos artesanos se revistan. De este modo, el barro cocido, los
motivos artesanos revisados y los clásicos cerámicos son referencias recuperadas. Una tendencia en la que el formato pequeño es el rey y que no se queda únicamente en la cerámica, sino que parece haber invadido las superficies en general.

Se retoma la dimensión folclórica de la cerámica, recuperando clásicos de este material, pero también buscando referencias en otras culturas y países. Así las gráficas africanas o latinas se toman como punto de partida para crear nuevos diseños con un claro componente decorativo. Colecciones destinadas a convertirse en las protagonistas de un espacio, con mucha proyección en el interiorismo público y que reclaman de unas buenas piezas complementarias para acceder a viviendas.

El pequeño formato es el denominador común de esta tendencia, caracterizada por colecciones especialmente pensada para el juego y la combinación. Así se buscan conjuntos de piezas que permitan crear miles de composiciones o sencillos recursos que conviertan un básico en un elemento creativo inédito, como es el caso de la colección Bezel de Alea que, gracias a la combinación de una pieza lisa y otra biselada, genera una gran variedad de formas diferentes a gusto del proyectista. En este sentido el papel del diseño será cada vez más importante para lanzar propuestas que escondan complejidad dentro de una sencillez aparente.

El color, uno de los elementos desterrados por las tendencias en interiorismo de vivienda en favor de los tonos neutros, vuelve a convertirse en uno de los aliados fundamentales de la cerámica a la hora de proponer productos que doten de personalidad única a los espacios.

El barro cocido, ya sea al natural o esmaltado, es otro de los clásicos que destaca dentro de esta tendencia. Se trata de un producto artesanal o semiartesanal con un aspecto rústico, pero que interioristas y arquitectos están utilizando en proyectos de cualquier estilo.

 

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